11/8/08

PASADO Y PRESENTE DEL MOVIMIENTO SOCIAL DE LOS MUNICIPIOS DE LA CORDILLERA OCCIDENTAL DEL ALTO PATIA

El Movimiento Social de los Municipios de la Cordillera Occidental del Alto Patía tiene sus orígenes en la década del 80, cuando la sequía que se presentaba en la zona, especialmente en los municipios de Leiva, El Rosario y Policarpa, generó un periodo de hambre y miseria, ligado al abandono y la falta de presencia del Estado.

En 1988 se llevo a cabo la primera reunión del Movimiento Social con representantes del Gobierno Nacional en el municipio de El Rosario, desde entonces, fueron surgiendo un buen número de líderes comunitarios que se unificaron con el propósito de resolver sus necesidades más urgentes. Mas adelante y gracias a la ayuda de sacerdotes Suizos y de los padres Jesuitas se comenzó un proceso de formación e impulso a los líderes para que ganaran mayor conciencia y reclamaran sus derechos exigiendo la presencia de programas y proyectos gubernamentales en la región; fue a así como las comunidades locales que estaban inconformes por el abandono estatal empiezan a organizarse y a reclamar sus derechos, de manera que en 1996 se lleva acabo una movilización pacífica hacia la carretera panamericana, con el objetivo de llamar la atención del Gobierno Nacional y reclamar de éste acciones concretas que permitieran salir de la grave crisis económica que se acentuaba aún más en las épocas de verano.

El proceso de movilización y posicionamiento del Movimiento Social, se inicia el 17 de Octubre de 1996 con la marcha de los habitantes de siete cabeceras de los municipios de la cordillera. El ministro del interior de la época Horacio Serpa, es informado que si los marchantes no eran escuchados, harían un paro indefinido en plena vía panamericana y es por esto que el presidente Samper decide nombrar al señor Jaime Navarro como representante del gobierno para adelantar las negociaciones. Navarro procedió entonces a reunirse con los líderes de la comunidad intentando resolver las necesidades más urgentes, para lo cual convocó la participación de varios delegados de diferentes ministerios y de algunas entidades del nivel departamental y nacional. Para ese entonces, el alcalde del municipio de Policarpa era el señor Miguel Ángel Grajales, quien jugo un papel muy importante como autoridad local, poniéndose al frente de la situación junto a otros alcaldes y concejales de la llamada Asociación de Municipios de la Cordillera Occidental (ASOCORO).

Las negociaciones relacionadas con este movimiento popular se llevaron acabo en diciembre de 1996 a partir de un pliego de peticiones que incluía las necesidades más sentidas por la comunidad en los campos de la salud, educación, vías, electrificación e infraestructura. Gracias a esta movilización se lograron las siguientes reivindicaciones: Para el municipio de Los Andes, la adjudicación de plazas para docentes, el mejoramiento y adecuación de aulas escolares y la asignación de recursos para puestos de salud en las veredas.

Para el municipio de Policarpa se obtuvieron cerca de trescientos millones de pesos destinados a mejorar los ingresos de los profesores que ganaban un sueldo muy bajo, pero además, el movimiento sirvió para que la nación los acogiera dentro del fondo de compensación educativa, también se logro la electrificación de un 70% del municipio, la ampliación de la vía El Remolino – Policarpa por un valor de mil cuatrocientos millones de pesos, la construcción de aulas educativas en diferentes corregimientos, construcción de puestos de salud en Santa Cruz, San Roque y San Pablo; así mismo se obtuvieron recursos para capacitación de líderes con el Segundo Laboratorio de Paz, enfocados a la integración de las organizaciones sociales, el respaldo a proyectos y la conformación a futuro de una estructura sólida para el Movimiento Social de la región.

Para el municipio de El Tambo se lograron recursos económicos que contribuyeron al mejoramiento del Hospital, fortalecimiento de organizaciones campesinas, arreglo de la vía El Tambo - El Motilón, incremento en un 20% de la cobertura del Sisben. De igual manera se construyó un distrito de riego en San Francisco (El Peñol) por un valor que superó los 2.500 millones de pesos.

Para el Municipio de Leiva se lograron conseguir proyectos importantes como la electrificación, apertura de vías, telefonía compartel para el área rural y el nombramiento de plazas para los profesores, además de recursos en el área social para educación, salud, acueductos, alcantarillado, construcción de vías y capacitación en formación a la comunidad.

Para el municipio de El Rosario se consiguieron recursos para la escuela, una ambulancia, mejoramiento del acueducto y vías; También se trabajó en formación de liderazgos y se obtuvieron recursos nuevos para inversión social. Para el Corregimiento de El Remolino se consiguió el aumento de salarios a los profesores y el puente sobre el río Patía, entre otros logros.

Actualmente el Movimiento Social ha venido trabajando en el Plan de Vida, que es un instrumento importante porque permite que la comunidad elabore y presente proyectos ante las administraciones locales, nacionales y a entidades internacionales, con el propósito de resolver las necesidades más urgentes y generando una revolución de pensamiento para la negociación, de manera que se reduzca la necesidad de bloquear las vías o acudir a otras medidas de hecho para ser escuchados y atendidos por las diferentes entidades gubernamentales. La elaboración y seguimiento del Plan de Vida es un instrumento encaminado al Desarrollo Regional Sostenible que busca construir una visión clara de lo que ha sido, lo que es y lo que quiere ser la comunidad, apuntando a rescatar la paz, la tranquilidad y la identidad cultural.

Durante la construcción del Plan de Vida se ha logrado comprender el concepto de “Sostenibilidad Regional” como un proceso que articula los esfuerzos, diferencias, potencialidades y retos colectivos, para propiciar una vida digna y una convivencia armónica entre los seres humanos y entre éstos con su entorno natural, en un esfuerzo por mejorar desde el presente, el futuro de todas las formas de vida.

Las comunidades de los municipios de Leiva, El Rosario, Policarpa, Cumbitara, El Tambo y los Andes, se han dado a la tarea de construir su Plan de Vida de una forma detallada, participativa y concertada, consolidando un documento en el que se ha plasmado los mejores valores de la comunidad, se han expresado sus sueños y esperanzas de futuro, sus fortalezas, sus retos y sus ganas de actuar estratégica y articuladamente.

La construcción de los Planes de Vida se basa en metodologías de planeación Prospectiva y Estratégica, asociados al concepto de Sostenibilidad Regional, permitiendo planear la forma de hacer realidad los sueños a futuro en los componentes político, económico, social, cultural y ambiental.

Se espera que este Plan de Vida sirva para cualificar las capacidades de las comunidades, así como para comprender y dinamizar los diversos procesos políticos, económicos, culturales, sociales y ambientales que se desarrollan en el territorio como pasos que lleven hacia la construcción de una región verdaderamente Sostenible. Se tiene la esperanza que el Plan de Vida será un elemento que permita ordenar la acción, la gestión y la inversión en la región, de manera que oriente la construcción de los programas de gobierno y los futuros Planes de Desarrollo Municipal y Departamental, que sirva además, para cualificar y consolidar espacios organizativos, para desarrollar procesos de mejoramiento institucional, para articular a los diversos actores sociales e institucionales del territorio en torno a propósitos comunes y para poner al servicio de la Construcción de Región Sostenible, todos los conocimientos, acciones y afectos que hacen parte de nuestro espíritu campesino.

LA IDENTIDAD TAMBEÑA HACE ECO EN SU REGIÓN

“Todos tenemos similitud en nuestra problemática pero nunca habíamos tenido la posibilidad de pensar posibles soluciones de manera conjunta” dice Andrés López, líder comunitario que representa al Grupo Asociativo Campesino Nueva Esperanza de la vereda Humitaro, la cual hace parte de la Corporación Surcos de Esperanza donde están afiliadas 11 agrupaciones asociativas veredales.

¿Por qué decidieron unirse?

Se decidió una unión en vista de que las propuestas, los proyectos y las iniciativas que se tenían los unos grupos, coincidían con los otros grupos, además se venía el desarrollo del II laboratorio de paz, donde se podían presentar proyectos. Entonces miramos que era mejor unir esfuerzos para que estos proyectos pudieran tener un alcance más global. Se buscaba que no fuera un proyectito pequeño para la vereda, sino que podíamos crear proyectos que beneficiaran a todo el conglomerado de las comunidades. Entonces miramos cosas afines, hicimos propuestas globales de las regiones vinculadas y vimos que era mejor trabajar de una forma asociada, por mayor fuerza.

Como líder de la comunidad ¿En que le ha aportado el proyecto de fortalecimiento del movimiento social?

Como primera fortaleza que destaco, es la posibilidad que tenemos los campesinos de sentarnos a pensar como iguales e invitar a otros gremios e instituciones para empezar a integrarnos y pensar, porque el inicio de todo proceso es integrarse para unificar criterios, yo creo que lo primero que permite el proyecto es esto, porque el campesino de mi vereda desconocía la problemática y la forma de pensar del campesino de la otra vereda, y así sucesivamente। Todos tenemos similitud en nuestra problemática, pero nunca habíamos tenido la posibilidad de pensar posibles soluciones de manera conjunta. Lo segundo, que se ha ido dando la posibilidad de adquirir un empoderamiento político y no politiquero, un empoderamiento de poder pensar en colectivo y de sentar a negociar a entidades como la gobernación y las ONG´s internacionales, sentarlas a negociar lo que nosotros proponemos. El tercero es dar la capacidad de cualificar los criterios y el pensamiento de cada uno de estos lideres para que puedan salir a multiplicarlo en cada una de sus regiones, y empezar a hacer crecer la idea de que se puede construir una democracia más participativa, más real en nuestro medio.

Para su comunidad y para usted: ¿Qué ha representado la construcción participativa del Plan de Vida?

Yo creo que es una cuestión innovadora, en el hecho que la gente empieza por primera vez a direccionar su futuro a largo plazo. Los planes de desarrollo aquí en El Tambo los hacían personas que ni se las conocía, además, eran a corto plazo; yo creo que el plan de vida tiene un mayor alcance hacia el futuro, es la primera forma de poder pensar de una forma estratégica y no táctica. Siempre respondíamos a las circunstancias de una forma ya tardía, cuando el problema se presentaba, intentábamos encontrar en ese preciso momento una solución inmediata; en este momento estamos ya pensando de una forma más estratégica de decir ¿cuáles son nuestras potencialidades?, ¿Cuáles pueden ser los posibles problemas que se pueden presentar?, ¿Cuáles son los problemas que ya existen?, ¿Cómo empezamos a coordinarnos con las potencialidades que tenemos? y, ¿Cómo contrarrestar los efectos nocivos de esos problemas?, el plan de vida tiene esa proyección a futuro. Otra cosa es que ofrece participación, la comunidad empieza a integrarse y empieza a ser conciente de que ella es también responsable de su futuro; que no es solamente la iniciativa de unos dos o tres, que la iniciativa debe surgir de todos nosotros para bien o para mal; ese es el valor de la democracia, que es mejor ser dueños de nuestros propios errores que ser esclavos de aciertos ajenos.

¿Cómo quisiera ver a su municipio en un futuro no muy lejano?

Lo que más desearía es tener una sociedad capaz de pensarse a sí misma y de representarse a sí misma, una sociedad con sujetos políticos; un sujeto que reconoce que tiene unos deberes intrínsecos a su propia vida; cuando toda la comunidad entienda eso también va a entender que para tener esos derechos y poder garantizárselos, tiene que cumplir unos deberes como ciudadanos. Cuando seamos buenos ciudadanos tendremos derecho a tener una buena vida, y así podremos ir articulando lo que queremos a nivel económico, social, cultural, ambiental y político.

Dentro de las actividades del proyecto de fortalecimiento ¿Qué cree usted que se debería incluir para el próximo año?

Entendemos que si somos un movimiento social tenemos que unificarnos más en la represtación de las comunidades dentro del proceso, yo creo que debemos ampliar más los espacios de discusión, de diálogo y concertación con las comunidades, debemos ir a las veredas y a los escenarios propios de los campesinos y empezar a crear allá esos espacios. Creo también necesario profundizar en un conocimiento más real y más técnico de cómo funciona el estado y cuáles son las verdaderas funciones que debe cumplir una sociedad organizada y civilizada. Tenemos que desarrollar mas conceptos como cultura ciudadana, cultura política y sobre la constitución Colombiana. Creo que los campesinos deben empezar a conocer más sus derechos y sus deberes a través de la constitución, que empiecen a saber más de cuáles son las responsabilidades del estado y cuáles son sus obligaciones para que las cumplan, para que los derechos se puedan volver exigibles y no unos derechos meramente mendigantes.

Luchando por Nuestra Región, Construyendo la paz…

Como consecuencia del abandono estatal, la extrema pobreza, la escasez de vías de acceso, los múltiples problemas de violencia por la llegada de cultivos ilícitos y grupos armados a la región, además de la politiquería y sus efectos, nace un grupo de lideres de los municipios de Cumbitara, El Rosario, El Tambo, Leiva, Los Andes, Policarpa y el corregimiento de El Remolino del municipio de Taminango, quienes deciden unirse libremente y conformar en octubre de 1996 el Movimiento Social de los municipios de la cordillera, para lograr la reivindicación de sus derechos como ciudadanos de este país.

Esta organización de líderes comunitarios decide movilizarse con el apoyo de mas de 20.000 mil campesinos, hacia la vía Panamericana, para llamar la atención del gobierno nacional y generar así espacios donde les permitan ser escuchados y proponer sus iniciativas en pro del mejoramiento de su región; es así como surgen las reuniones con el gobierno nacional en el municipio de Chachagüí donde se elaboraron las primeras actas de compromiso con organizaciones a nivel departamental y nacional, de tal manera que hubo líderes encargados en diferentes temas para la solución de las problemáticas que se presentaban en ese entonces.

Un líder comunitario del municipio de Policarpa dice que: “Gracias la negociación de los líderes sociales y la administración municipal con el gobierno, llegaron muchos recursos. Recuerdo que para ese entonces el presupuesto del municipio de Policarpa era de 500 millones de pesos, y gracias a las negociaciones nos llegaron otros cuatrocientos millones de pesos, con los que pudimos electrificar otras veredas e incluso otros municipios. También recuerdo que al Remolino le invirtieron 1.400 millones de pesos para la electrificación de sus corregimientos. Entonces se puede decir que el Movimiento Social fue el impulsor para el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros municipios”. Así estas iniciativas garantizaron la solución de algunos de los problemas no sólo de electrificación, también de infraestructura, como sucedió con la construcción de puestos de salud y la adecuación de centros escolares, además del mejoramiento de la carretera El Remolino – Policarpa.

En la actualidad el movimiento social busca otras propuestas de trabajo y entre ellas el Plan de Vida es una estrategia actual. Los planes de vida, “son la ideas y sueños de la propia gente plasmadas en un documento para de esta manera buscar dónde están los recursos y cómo se los podemos solicitar al gobierno, e intentar dar solución a las necesidades de nuestra gente”, un líder comunitario de Policarpa. El Plan de vida es el instrumento o herramienta de negociación, en donde la misma gente ha plasmado de manera participativa todos los programas y proyectos que quieren realizar hacia el futuro, los cuales son el eje del desarrollo de toda la región en el ámbito político, económico, social, cultural y ambiental.

El Movimiento Social contribuye al desarrollo de la región, es el brazo derecho de las administraciones, en cada vereda, en cada corregimiento existe un líder que conoce el movimiento social. Cuando se trata de hacer gestión a nivel departamental y nacional, las comunidades confían en ese líder para hacer conocer sus necesidades. “El movimiento social es mirar a toda una comunidad dentro de los municipios y ver cuáles son sus necesidades, y a partir de ahí empezar a generar una serie de proyectos y formar una visión para ir donde el gobierno y decirle: señores aquí tenemos esto que le hace falta a esta comunidad. ¿Como ustedes nos pueden colaborar? ¿Qué nosotros podemos hacer? y buscar entre todos una solución amigable. Nunca hemos tenido la idea de llegar a la violencia o formar problemas y líos en contra ni de la policía ni del propio gobierno”, expresa otro líder comunitario del municipio de Leiva.

Por medio de Entidades como el Fondo de empleados del INCODER (Corfeinco) se ejecuta el proyecto de “Fortalecimiento del Movimiento Social de los municipios de la cordillera occidental del Alto Patía”, que conjuntamente con los líderes comunitarios ha venido trabajando por afianzar a las comunidades de la región. En la actualidad, el Movimiento Social se esta cualificando y estructurando para tener una junta directiva en cada municipio y así lograr una mejor organización a nivel regional. Un líder social expresa: “Queremos crearle un ente jurídico quien se encargará de la gestión y de la ejecución de los proyectos para cuando vengan los recursos nacionales e internacionales estar bien preparados”.






NUESTRO MEDIO

Por: Bolívar Muñoz, líder comunitario del corregimiento de El Remolino.

La Naturaleza, originaria desde su creación, tan hermosa y agradable para contemplarla, todavía queda en pequeña proporción y nos rodea en el entorno que alcanzamos a observar; hasta el momento nos da ese don de disfrutarla, pero que ya se empieza a sentir esa debilidad de lo que se esta agotando.

En sí, hay que lamentarnos de ese ser que paulatinamente con el delito destructor de la mano del hombre, se ha ido ausentando en una forma considerada, donde ya por mucho que extendamos la mano, casi es imposible de alcanzarlo, comparable como el lucero lejano al que tan solo contemplamos; sin embargo, nos deja ese don de admirarlo, mientras que en nuestro paisaje se esta esfumando aquello que nos segrega vida, lo que se ha convertido en padre y madre de esa dicha que tenemos, que emana alegría, y es eso que se llama vida; pero con la desaparición de ese buen ser, nos encontramos en medio de la turbiosa tristeza, al identificar la necesidad de sentirnos cobijados con ese asombroso árbol.

Es peor, aún más se ha ahuyentado en casi la totalidad otra parte de esa sagrada y rica naturaleza, que románticamente nos hace falta de sentirnos acompañados en el radiante amanecer o en el opaco atardecer. Enumeremos algo de ello, que son las errantes aves que con su picaresco mover inquieto en un vaivén, con ese melodioso trinar de cantos nos llenaba de armonía, sin olvidar al astuto venado, el oso hormiguero y el sumiso orugo; es así entre muchos otros que desaparecen por mencionar lo que sus nombres solamente quedan en la historia.

Todo esto se anhela con angustia en el sol que hoy nos mira con hostigante desprecio, porque la ciencia ha dañado tanto a los que saben servirse de ella, cuando es útil a los demás. Esto se debe al fanatismo y a la vanidad irracional y animal del hombre con la aparición del don dinero destructor de la conciencia.

Lo anterior es una reflexión para que pensemos y nos inspiremos por el don de la naturaleza, que es la grandeza del todo creador, que nos ha regalado para bien y servicio del hombre, pero que allí no termina todo, sigue lo más grave todavía, que es el clamor del agua, el líquido preciado tan necesario no solamente para el hombre, los animales y las plantas, sino también para utilizarlo hasta en los seres más inertes, en cualquier momento y lugar se emplea para lavar un hierro muerto, para movilizar los carros, y gracias al agua nos estamos beneficiando del servicio de la energía.

Pedimos agua en el momento que no la tenemos y de todo esto culpamos a Dios, pero ¿cómo da leche la vaca, si el potrero no tiene hierva?, entonces ¿Cómo se quiere tener agua si se está degradando la naturaleza?. Los fanáticos que quieren taparse en plata, están acabando más con los bosques, cada día talan más montañas, y esto se está presentando para la zona de la cordillera a fin de cultivar coca, por lo que es de mirar que el mismo ser humano nos ponemos el castigo y no es Dios el que lo hace.

El CORAJE DE UNA REGIÒN

Mi nombre es María Ester Díaz, vivo en la vereda de los guabos del municipio de Los Andes; mi familia y Yo, hemos vivido casi siempre aquí, crecí en mi veredita junto a seis hermanos; cuando cumplí los siete años una tía me trajo a Sotomayor para que pudiera estudiar, así entre a la escuela y luego al colegio, pero no lo puede terminar porque la situación económica de mis padres era muy difícil.

Desde ese tiempo mi familia ha trabajado en la agricultura, sembrando fríjol, maíz, plátano, yuca y cultivos transitorios, sembrábamos casi de todo. Antes, para poder vender nuestras cosechas teníamos que madrugar los sábados para arriar las bestias y llegar a la plaza de ventas de Sotomayor La agricultura es una tarea muy dura porque había épocas que no nos compraban las cosechas, hasta en ocasiones nos tocaba regalarlas; por esta razón es que mi familia y yo, poco a poco optamos por dejar la agricultura y dedicarnos más bien a la minería; las minas en donde trabajamos actualmente estuvieron explotadas por como nosotros los llamamos –los gringos-, luego que ellos las dejaron abandonadas, mi Papá y otros conocidos empezamos a aprender y a explotar.

Después llego la coca, fue un proceso muy difícil porque toda la gente se fue a trabajar para allá; en la minería nos afecto mucho porque el pago de la minería no supera el pago de la coca. Allá les pagaban muy bien y la alimentación era súper porque comían lo que ellos querían, en cambio en la minería no se podía exagerar. Afectó también a las familias del municipio por los problemas que llegaron: los jóvenes se dedicaron a tomar trago, algunos empezaron a consumir droga y eso afecto demasiado porque abandonaron la siembra de alimentos, acabaron con el café, los cultivos de fríjol y ya se estaba importando hasta el plátano, que es lo que más se da por estas tierras.

En la época de violencia que hubo por esta zona, mucha gente se desplazó debido a la incursión de grupos armados; en el tiempo de la violencia fue donde nos reuníamos cओं los वेसिनोस para orar por el peligro que había para nosotros y nuestros familiares. La situación en ese entonces era muy complicada.

Hoy en día, पोको a poco, la gente esta retornando a sus parcelas y todo se va normalizando, aunque muchas personas están sufriendo por la arrancada de los cultivos ilícitos y están aguantando hambre, porque se quedaron sin nada y no ha habido hasta el momento un proyecto en donde a la gente se le haya podido colaborar.

En este momento que se ha acabado un poco la coca, lo que se esta reactivando muchísimo en todo el municipio es la minería, esta volviendo la gente y hasta sobran las solicitudes de trabajo. Con este cambio, la gente esta volviendo a la normalidad, y los pocos semilleros que hay, es por alguna que otra persona que se volvió dependiente a este cultivo. pero ya son muy poquitos.

Me ha gustado organizar la veredita; ahora tenemos la asociación de mujeres “Jefas de hogar”, les digo: con ellas llevamos trabajando siete años; a través de la asociación se ha podido gestionar algunas capacitaciones y hemos podido participar en algunas actividades. La organización busca que sus integrantes se vuelvan negociantes, empezamos a producir el dulce de leche, mientras algunas lo hacíamos otras lo ofrecían casa por casa y lo vendían, y así fuimos perdiendo el miedo y fuimos aprendiendo; de ahí nació la idea de gestionar proyectos para mejorar las instalaciones y la producción; ahora tenemos una tienda comunitaria y diría que estamos en el mejor momento porque estamos superando todas nuestras problemáticas.

Ahora nos vinculamos al Movimiento Social y creamos conjuntamente con mi comunidad un Plan de Vida que queremos se incluya en los planes de desarrollo del municipio. Este plan es muy importante para las comunidades porque ambicionamos realizar proyectos de proyección hacia el futuro. Me gusta que se siga fortaleciendo esta clase de actividades porque así se va vinculando cada día mucha más gente.